Original de Valladolid, pero afincado en Zaragoza, Héctor De la Puente nos muestra su buen hacer en el arte de la creación visual en directo y nos explica un poquito en que consiste el papel del video jockey, una figura que por suerte cada vez está más asentada en los clubs.

Durante el siglo XX la expresión artística abrió camino a través de nuevos medios, lenguajes, materiales, significados. La búsqueda de novedad, sin embargo, no aleja al arte de una de sus misiones originales: la reflexión acerca del sentido de la existencia humana y de los mundos de lo visible y lo invisible. Uno de los enigmas que ha inquietado al ser humano desde la antigüedad es su relación con la naturaleza. El arte contemporáneo, a través del Land art, se adentra en esta antigua preocupación humana.

En la década de los setenta del siglo XX hubo varios artistas, en especial norteamericanos y europeos, que comenzaron a elaborar obras de arte a partir del medio natural. A esta corriente artística contemporánea se le llamó Land art (arte-Tierra) porque sus creaciones usan el paisaje como soporte (o tal vez deberiamos hablar de escenario) o materia prima de la obra. El principio fundamental del Land art es alterar, con un sentido artístico, la superficie de la Tierra. Muchas de estas obras tienen proporciones monumentales y la mayoría se realizan y ubican en sitios remotos, lejos de la mirada del espectador: en la ribera de un lago, en un escarpado paisaje rocoso, en una isla, en un campo abierto al pie de las montañas, en el bosque.

La mayoría del Land art es efímero, no sobrevive el paso del tiempo, pues desaparece debido a la erosión del terreno, la lluvia, las mareas o porque el propio artista desarma su obra una vez cumplido su propósito. Muy pocas personas pueden observar directamente el Land art y sus obras quedan completamente fuera del circuito comercial; sólo llegan a ser conocidas por el público a través de registros fotográficos y fílmicos, mapas o dibujos que se exponen en museos y galerías, o se venden a coleccionistas privados. Esto provoca que el Land art permanezca dependiente del museo o galería para darse a conocer, a pesar de la decisión del artista de rechazar los espacios institucionales, cerrados o privados.

El Land art se inspira en la arquitectura antigua o los sitios sagrados del pasado más remoto, como son los monolitos o cuadrantes solares prehistóricos del tipo de Stonehenge, tumbas egipcias, montículos funerarios precolombinos, altares o marcas rituales a cielo abierto. Como en el arte primitivo, los diseños del Land art usan un mínimo de elementos expresivos y parten de trazos primarios: línea recta, zigzag, círculo, cuadrado, espiral, cruz. A través de la simplicidad, los artistas del Land art exponen reflexiones profundas, sobre la relación entre el ser humano y la Naturaleza, entre el mundo trascendente y el mundo natural. La mayoría de las obras del Land art transmiten un sentido místico o misterioso.

Algunos artístas y obras

Quizá el más reconocido de los artistas del Land art sea el inglés Richard Long, que trabaja tanto directamente en el medio natural como fuera de él. Para sus creaciones “interiores”, Long acarrea materiales naturales a los espacios cerrados de museos y galerías e instala allí su obra, generalmente consistente en un sencillo diseño colocado sobre el suelo. Por ejemplo, para Georgia South Carolina Wyoming Circle, usó piedras de colores provenientes de cuatro Estados distintos de Estados Unidos. A través de los distintos elementos que escoge -piedras, maderas, ramas, tierras, Long intenta evocar el espíritu de un determinado sitio geográfico.

Durante su proceso creativo, el artista registra fotográficamente las intervenciones que practica en el orden natural, donde va dejando rastros de su paso (hace marcas en la tierra, mueve de lugar piedras, algas, palos o lo que encuentre), con lo cual expresa ideas acerca del tiempo, del movimiento, del espacio y de la “huella” del ser humano sobre el planeta. Asimismo, dibuja mapas de las largas caminatas que realiza para llegar a cada lugar (que pone de actualidad la cultura paisajística inglesa del siglo XVIII mediante su afición a los paseos y excursiones en el campo en solitario) y diseña diagramas de su obra para que pueda trasladarse a otro lado si fuera necesario.

Otro artista reconocido del Land art es Andy Goldsworthy, quien interviene de manera muy sutil en los escenarios naturales. Cubre rocas con colores naturales o con materiales a la mano, y descubre imágenes artísticas a partir de los efectos lumínicos que se dan naturalmente en el paisaje. Con sus obras o las fotografías de ellas, Goldsworthy transmite la idea de que hay una comunión trascendente entre la naturaleza y el espectador que ha sido invitado a ver el fenómeno artístico en ella. Este tipo de obras atrae el interés de grupos ecologistas, que reconocen el respeto del artista por el orden natural y por la belleza que existe en la naturaleza. Las obras de Goldsworthy regresan eventualmente a ser parte del paisaje natural.

El artista de Land art con mayor fama mundial es el búlgaro-norteamericano Christo. Al lado de su esposa Jeanne-Claude, Christo realiza proyectos muy ambiciosos y espectaculares para los cuales tiene que movilizar a cientos de voluntarios, convencer a ecologistas, obtener millones de dólares de financiamiento y conseguir complicados permisos por parte de autoridades locales y nacionales, así como de los propietarios de las zonas que interviene. Además se asesora de expertos en flora y fauna para no afectar la naturaleza.

Christo actúa en escenarios urbanos y naturales (la foto corresponde a una de sus intrevenciones). Se le conoce especialmente por sus “envolturas” gigantes, tanto de edificios históricos (como el Reichstag en Alemania), escenarios naturales, como por las islas rodeadas de miles de metros de tela rosa, en la Bahia Biscayne, Florida. Las imágenes que logra Christo con sus intervenciones en el paisaje son muy agradables, las islas que rodeó de tela rosa parecían lirios de agua flotando en el mar, y su inmensa valla de tela de nylon que recorría varios kilómetros en California parecía una interpretación moderna de la muralla china. Christo cree que una buena parte del logro artístico de su obra es el gran esfuerzo comunitario que logra congregar, lo cual transmite la fe del artista en el ser humano, fe que transforma el paisaje.

Otro artista, Walter de Maria, creó una escultura permanente en un amplio campo abierto al lado de las montañas de Nuevo México. Su obra Lightning filed (Campo de rayos), construida entre 1971 y 1977, consiste en 400 postes de acero inoxidable dispuestos en un esquema rectangular, cuya función es atraer los rayos que se generan durante las tormentas eléctricas que abundan en la región. Lighting field involucra la tierra y el cielo pero no interviene en ninguno. Muy pocas personas han visto Lightning field en plena actividad, pero hay registros fotográficos que dan testimonio de los efectos de este trabajo que celebra el poder y el esplendor visual del fenómeno natural.

Otros nombres interesantes son el alemán Ulrich Rückriem, el británico David Nash, el iraní Siah Armajani, el portugués Alberto Carneiro o el español Fernando Casás, que junto a Richard Long tienen obras artísticas en la provincia de Huesca pertenecientes al interesante itinerario que el CDAN (Centro de Arte y Naturaleza) de la ciudad de Huesca despliega sobre la provincia en diferentes localizaciones.

Más Info sobre el CDAN: http://www.cdan.es

El Centro de Historia de Zaragoza acoge, del 3 de diciembre al 21 de febrero, una exposición pionera sobre la evolución del videojuego, en la que se pueden encontrar desde consolas de los años 80 a las últimas tendencias e incluso productos que aún no se han comercializado.

“La vida es juego”, título de la muestra, es una exposición única en España, según explicó uno de sus comisarios Luis García, en una rueda de prensa. El objetivo de la muestra es atraer a personas de distintas generaciones, como pueden ser padres e hijos, ya que los primeros vieron nacer las consolas, pero en muchos casos se han desvinculado de su evolución, mientras que los niños conocen las últimas novedades, pero no saben de donde provienen.

García ha afirmado que esta industria está en alza y que sus cifras superan a las del cine y a las de la música, ya que los ha “fagocitado”.

En 2007 España fue el sexto país que más videojuegos consumió, generando un movimiento de 700 millones de euros frente a los 600 de la industria cinematográfica.

También ha destacado la importancia del proceso del lanzamiento de este tipo de productos para su éxito comercial, así como la mercadotecnia o las ediciones de lujo que genera.

Wii, monopatines, PSP…

En la muestra se pueden encontrar desde la Magnavox Odyssey de 1972, la Sega Master System de 1985, así como la Super Nintendo, la Sega Megadrive o la Sony Playstation de la década de los 90, la Wii e incluso un monopatín que no se comercializará en España hasta finales de marzo.

También el videojuego “Indiana Jones and the fate of Atlantis” que se compraba en discos de tres pulgadas y media, juegos para la Game Boy, como el tradicional tetris o el “Super Mario Bros”, son otras de las reliquias que se pueden ver en la muestra.

Juegos de conducción, sagas deportivas, estrategia en tiempo real, juegos musicales y ejercicios para mejorar la coordinación son algunas de las temáticas que abarca este tipo de ocio interactivo.

La exposición también cuenta con una zona de juegos, en la que los aficionados puede introducirse en el mundo virtual adoptando el papel de un empresario del mundo de la comida rápida hasta meterse en la piel de un terrorista.

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Dau al set (la apuesta a la séptima cara del dado) el grupo artístico que en 1948 decidió tender un puente con las vanguardias europeas desde la España aislada, sólo había salido de Barcelona en 1953 para una exposición en Madrid. Ahora, Ibercaja trae a Zaragoza una muestra itinerante con 40 obras de los entonces jóvenes pintores Joan Ponç, Antoni Tàpies, Modest Cuixart y Joan-Josep Tharrats, que podrás visitar hasta el 13 de diciembre. También exhibe poemas visuales y un filme de Joan Brossa, así como los textos del filósofo Arnau Puig y Juan Eduardo Cirlot para la revista Dau al set, que puede contemplarse en todos sus números.

El lugar de encuentro de aquellos jóvenes cultos fue la Plaza Molina, nada sospechoso para la vigilancia policial porque era un sitio de pulular juvenil y de encuentro de novios. Una publicación efímera, la revista Algol (el nombre del Diablo para una estrella intermitente) en la que escribieron Brossa, Arnau Puig y Ponç, en 1946, les puso en relación con Tàpies y con Cuixart, el más culto de todos, influenciado por Dalí y por Klee. En 1948 llega Tharrats, editor e impresor.

Intercambiaban ideas e inquietudes, los pintores rivalizaban entre sí por ir cada vez más lejos en una línea que retomaba el surrealismo de los años 30, pero que encontraba en Miró y en Klee sus referentes de postguerra, sin dejar de lado la música tímbrica y atonal, de la mano de Cirlot, además del cine y sus aledaños.

Todos expresaban un mundo interior a través de escenas de carácter fantástico desarrolladas en una atmósfera mágica y surreal mediante líneas puras. Las trazaban de forma automática. Acabaron elaborando su revista, elaborada a mano, que se editó regularmente hasta 1951, año en que el grupo se disgregó.

La exposición de Ibercaja se abre a la obra de los pintores y a la historia y el contenido de la revista Dau al Set, en espacios contiguos pero bien diferenciados. Ponç fue el que salió primero con su surrealismo onírico de paisajes alucinantes que admitían leyendas imaginarias. Cuixart se inspiró más en Miró y en el expresionismo alemán para resolver sus imágenes llena de fantasía. Tàpies puso sus dotes de dibujante al servicio de imágenes evasivas en el seno de atmósferas oscuras y luces fosforescentes, que denotan silencio. Tharrats mostró sus esquemas radiantes. En todos ellos predomina lo misterioso, lo oscuro, lo intermitente.

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Desde este viernes y hasta el próximo 22 de noviembre, el Centro de Historia se interesa por destreza artística de la papiroflexia con la exposición “Origami. El arte del papel plegado”, y es que el termino origami proviene de Japón para designar al are de la papiroflexia. La muestra recoge más de 280 piezas creadas por más de 100 artistas de 18 países del mundo. Dividida en tres salas dedicadas a la unión de las tradiciones de oriente y occidente, la visión de la papiroflexia en el mundo y, otra, que recoge las tendencias más ultramodernas, la exposición comenzó a gestarse hace año y medio gracias al Grupo Zaragozano de Papiroflexia (GZP), la primera asociación del mundo dedicada a este delicado arte. En Zaragoza la papiroflexia es una actividad muy arraigada.

La papiroflexia está de moda. Año tras año aparecen modelos más bellos, más complejos, más graciosos o más útiles. Con motivo de su 65º aniversario, el Grupo Zaragozano ha reunido una exposición irrepetible de la obra de los mejores creadores del mundo. Una vista en perspectiva del pasado, el presente y el futuro del Origami.

Sala 1: Unión de dos Tradiciones: oriental y occidental. De la primera, destacan dos grandes: Akira Yoshizawa y Yoshihide Momotani. En cuanto a la segunda, qué mejor que una antología de figuras del Grupo Zaragozano histórico.

Sala 2: El Origami en el Mundo. A partir de los 70, la papiroflexia artística ha tenido un vigoroso desarrollo por todo el planeta. En esta sala contemplamos una muestra representativa de cómo se pliega en cuatro continentes.

Sala 3: Nuevas Tendencias.¿Qué nos deparará el futuro? En la tercera contemplamos algunas de las propuestas más innovadoras, como la del centro francés de investigación del plegado de papel, el C.R.I.M.P. 

Septiebre en Desafinado Café

septiembre 16, 2009

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