SE REEDITAN 2 CLÁSICOS

mayo 20, 2007

Se acaban de reeditar hace un mes dos obras que son auténticos clásicos de
los 80 y obras maestras del cómic. Se trata de los cómics “Ronin” y
“Watchmen”, obras de Frank Miller y Alan Moore respectivamente, reeditados
por Planeta Agostini en dos lujosos tomos de tapa dura.
El primero esta ahora bastante en boga debido al traspaso al cine de dos
obras suyas (“Sin city” y “300”) con bastante éxito (al menos comercial).
Por ello no es extraño esta reedición.

ronin.jpg

Para entender “Ronin” hay que comprender las circunstancias de Miller en esa
época. A pesar de las dos buenas adaptaciones de “Sin city” o “300” (de esta
hay más controversia) hay que decir que estas no son, ni de lejos, sus
mejores obras (aunque formalmente notables son un compendio de clichés del
cine negro, la primera, y una revisión sui generis de la épica histórica, la
segunda). Son obras del Miller de los 90 y del nuevo siglo pero si uno
quiere leer lo verdaderamente revolucionario de su producción debe ir a sus
obras de los años 80, los años en que pergeño una serie de obras maestras
como “Born again” (dentro de la colección de Daredevil), “Elektra asesina”,
“Batman: El regreso del caballero oscuro”, “Batman: año uno” o la que nos
ocupa “Ronin”.
Esta obra es la primera obra madura de Frank Miller (Maryland, Estados
Unidos, 1957) después de adquirir fama y experimentar (gráficamente y
argumentalmente) en la colección de “Daredevil” (que salvó de la ruina y la
elevo a las más altas cotas de ventas). Así, después de su paso esta
colección de Marvel, decidió fichar por la competencia, DC, después de que
le ofrecieran unas condiciones contractuales excelentes y su primera obra
con esta editorial seria la miniserie de 6 números “Ronin” publicada en
1983.
En “Ronin”, Miller; nos muestra la reencarnación de un ronin (samurai sin
señor) del siglo XIII en una Nueva York tecnificada del futuro, en la que
este guerrero tiene la oportunidad de vengar la muerte de su maestro
perpetrada por una especie de demonio arcano. Miller une así su pasión por
la cultura japonesa (ya mostrada tímidamente en “Daredevil”) con elementos
futuristas y estética ciberpunk. Todo le sirve para elaborar una historia
épica con tintes ciencia-ficción donde muestra su capacidad para explorar
las pasiones humanas (su reflexión entorno a la violencia, sobre todo de
grupos pandilleros) con un buen mosaico de personajes manejados con
maestría.
La obra, además de temáticamente, supone un salto cualitativo en el dibujo
de Miller, que aunque como dibujante tiene carencias siempre ha sido un gran
narrador, donde incorpora la influencia del comic europeo y sigue mostrando
las revolucionarias técnicas narrativas que ya había mostrado en “Daredevil”
(el uso de la secuencia, la ausencia de textos de apoyo, su puesta en
escena, etc). Además incorpora influencias ajenas al cómic (el grabado
japonés Ukiyo-e). Esto, junto con la revolucionaria forma de aplicar el
color de su mujer Lynn Varley, hace que nos encontremos algunas de las
mejores planchas de Miller en toda su carrera.
A pesar de esto, de las excelentes críticas que obtuvo de especialistas y
profesionales del cómic y que fue publicada en papel y formato de calidad,
la obra fue un fracaso e hizo que Miller no volviera a publicar nada hasta 2
años después, eso si su siguiente obra fue “El regreso del señor de la
noche” obra maestra absoluta (del comic en general) pero esa es otra
historia.

Pero si hay que hablar de obra maestra hay que hablar de “Watchmen”. Esta la
obra del guionista británico Alan Moore (Northampton, 1952) y el dibujante,
también británico, Dave Gibbons; entre ambos elaboraron esta miniserie de 12
números cuyo primer numero fue publicado originalmente en 1986 por la
editorial DC.

watchmen.jpg

Poco y mucho se puede decir de esta obra que supuso un punto y aparte en el
medio (y no me refiero solo al genero de superhéroes), se trata de una obra
de donde Moore imagina como afectaría a el mundo si de verdad existieran
supertipos (como afectaría a los conflictos políticos) y crea una obra de
política-ficción (ya había hecho algo parecido en la anterior “V de
vendetta”) que no ha perdido nada de vigencia (a luz de los acontecimientos
de los últimos años resulta mucho más inquietante). Así Moore elabora una
historia (a la que no me voy a referir por que es mejor leerlo) con multitud
de tramas y niveles de lectura pero engarzados como la mejor obra de
orfebrería, todo tiene un sentido. En los lápices encontramos a Dave Gibbons
que con su dibujo claro, detallista, y sus buenas maneras de narrador
resulta perfecto para la historia. Todo en esta obra marco época, su forma
de entender el concepto de superhéroe, su carga social y política, sus
innovaciones estéticas (esas portadas-viñetas), etc; no en vano gano,
prácticamente, todos los premios habidos y por haber (no solo del cómic,
gano el premio Hugo a las nuevas formas de expresión y revistas como Time
Magazine las considero una de las 100 mejores novelas británicas del siglo
XX) y convirtió a Alan Moore en uno de los mejores guionistas de la historia
de este medio. Además se sabe que va adaptarse a la gran pantalla de la mano
de Zack Snyder, el de 300 (lo que daría por ver detrás de la cámara a
alguien como David Fincher para esta historia).

Bueno pues ya sabéis ahora se reeditan en ediciones de lujo, con gran
cantidad de extras (las segunda sobre todo) y precio más o menos asequible
(20 euros la primera y 35 la segunda, simplemente un fin de semana que no
salgáis de farra lo ahorráis) , así que niños y niñas si no las tenéis o
nunca las habéis leído pasaros por vuestra librería especializada más
cercana y adquirirlas (merece la pena, vuestra materia gris lo agradecerá).

Juan José Rueda

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